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Ultrasición

El bisturí ultrasónico o armónico se está convirtiendo en una herramienta fundamental para los cirujanos que operan mediante laparoscopia, una técnica quirúrgica no invasiva que se practica a través de tres o cuatro pequeñas incisiones para introducir el instrumental quirúrgico y una microcámara. El nuevo bisturí ultrasónico empieza a abrirse camino porque es más preciso, limpio y seguro.

La principal ventaja que encuentran los cirujanos es que evita todas las complicaciones del bisturí eléctrico: las chispas o quemaduras por los arcos voltaicos que se forman dentro del cuerpo. Además, al convertir la energía eléctrica en calor, se corre el riesgo de quemar partes sensibles y crear necrosis (zonas muertas) sin que el cirujano pueda controlarlas o, incluso, darse cuenta de que existen. El bisturí armónico trabaja a una temperatura que no suele superar los 80 grados de temperatura, mientras que el eléctrico supera los 200. Por tanto, existe más riesgo de producir calcinaciones de tejidos que pasadas unas horas de la intervención pueden degenerar en lesiones graves.  Entre esas lesiones, podrían darse peritonitis o perforación de colon, entre otras.La precisión también es un factor importante. Este instrumento tiene la capacidad de coagular las heridas al mismo tiempo que disecciona. Esto permite que el cirujano trabaje en un campo sin hemorragias y limpio de sangre.  Además, como casi no produce humo al cortar, permite tener controlada la operación en todo momento y facilita la labor en la cirugía laparoscópica.

El bisturí ultrasónico consta de un generador, un transductor y los terminales -el bisturí en sí-, que son intercambiables y están diseñados para cortar, coagular o disecar (el corte se produce al vibrar los terminales a una gran frecuencia). El generador es la fuente de energía ultrasónica; se acciona mediante un pedal y produce las ondas que mueven el bisturí. El transductor es la pieza que transforma la energía ultrasónica en energía mecánica; se coloca entre el generador y los terminales, y tiene, en general, un sistema de ventilación. Este bisturí está especialmente indicado en cirugía general, ginecológica y urológica. Su uso se expande últimamente en neurología, traumatología, cirugía cardiovascular y torácica. Otro factor importante es que los especialistas no necesitan un entrenamiento especial para usarlo. Se usa prácticamente igual que el eléctrico y, de hecho, su sustitución se está haciendo sin problemas.

La precisión de los cortes y la coagulación son otros dos factores beneficiosos para el paciente. Por un lado, se requieren menos unidades de plasma para reponer posibles hemorragias, con el consiguiente ahorro hospitalario y menor riesgo de rechazo, en especial en cirugía hepática y neurocirugía. Por otro, las heridas cicatrizan más rápidamente y el posoperatorio se reduce.